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miércoles, 21 de noviembre de 2012

En un año



Se cumplía ayer un año desde que España depositó su confianza en el cambio, eligiendo como Presidente del Gobierno al que por aquel entonces era el candidato por el Partido Popular, Mariano Rajoy Brey. Apostaba nuestro país, de manera mayoritaria, por dar un cambio de rumbo a la política, tras siete años de presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, quien dejó a España al borde del rescate financiero, con la prima de riesgo disparada, cinco millones de parados y un problema de descrédito internacional hacia nuestra nación, bastante preocupante.

En este año de gobierno de Rajoy, las medidas adoptadas han sido varias y de diversa índole, la situación lo requería, más si cabe, cuando desde el mundo financiero, las noticias de la volatilidad de los mercados y los movimientos de la prima de riesgo, hacían rondar el rumor del rescate por parte de Europa. Desde el primer instante el gabinete gubernamental se puso en funcionamiento a pleno rendimiento, para solucionar todos los problemas heredados del anterior gobierno socialista, marcando una hoja de actuaciones a llevar a cabo en las diversas materias, para que no se llegara a una situación insostenible de colapso financiero que lastrase a toda nuestra economía. De esos primeros movimientos llegaron el alza del IRPF, la subida del impuesto de bienes inmuebles (IBI), la congelación del salario mínimo, la ampliación de la jornada laboral de los empleados públicos y la supresión del 20% a las subvenciones a los partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales. Es cierto que este comienzo fue duro para la sociedad, y no fue trago de buen gusto para un gobierno reciente, pero la situación lo requería. El anterior Ejecutivo socialista había fijado el déficit para 2011 en el 6%, los populares calcularon que el agujero sería mucho mayor, de hasta el 8%; pero tras muchas revisiones se elevó la cifra del déficit hasta un 8,96%. La herencia recibida era una realidad y había que atajarla para que no siguiera repercutiendo negativamente en nuestro país.

Con este inicio llegaron otras dos medidas importantes: la Ley Orgánica de estabilidad presupuestaria, que imponía un control más exhaustivo al gasto de las comunidades autónomas y la Reforma Laboral, que tenía como meta flexibilizar las condiciones del mercado de trabajo, sentar las bases para crear empleo estable cuanto antes y ayudar a destruir la fuerte sangría del paro. Excelentes medidas éstas, pero cuyos resultados no se ven de un día para otro; y que por ello, tanto partidos políticos de corte independentista, como las centrales sindicales y la oposición, se dedicaron a criticar, llegando incluso a proclamar una huelga general, que se repetiría ocho meses más tarde. Con el paso del tiempo, en verano, llegaron nuevas medidas y acuerdos financieros con Europa, y en otoño los Presupuestos Generales del Estado. Es cierto que aún queda mucho por hacer para regresar a la senda de recuperación y crecimiento; pero también es verdad que a nadie se le pasa por la cabeza pensar en lo que hubiera ocurrido si Rodríguez Zapatero no hubiera adelantado las elecciones o si las mismas las hubiera ganado el Partido Socialista, por lo terrorífico de la estampa imaginable.

Aunque la situación de emergencia haya pasado, siguen siendo tiempos duros y difíciles; tiempos para confiar en la labor del gobierno, para no dar la batalla por perdida en ningún frente. Ante cada piedra en el camino, fuerza para superarla; porque solo estando unidos y siendo fuertes España volverá a ser dueña de un futuro con futuro.


miércoles, 14 de noviembre de 2012

Con-sumo cuidado



Como es de sobra conocido, hoy en Europa hay convocada una jornada de paros parciales y movilizaciones por parte de la Confederación Europea de Sindicatos. Además, se va a dar también en la Unión la opción elegida por los sindicatos mayoritarios de España y Portugal, la convocatoria de huelga general. La huelga es un derecho democrático fundamental, legalmente avalado por nuestra Carta Magna en su artículo 28.2, donde se recoge de la siguiente forma: “Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La ley que regule el ejercicio de este derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad”. Es interesante tener en cuenta la ley en todo momento, sobre todo porque mientras que la opción de los trabajadores de acudir a la huelga es un derecho, también lo es la libre elección de secundarla o no; teniendo obligación de prevalecer, en todo momento, su derecho de libertad de elección. El problema surge cuando esto no se cumple.

En primer lugar, es muy preocupante que en España, durante los siete años de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ningún sindicato abriera la boca para quejarse del aumento descontrolado del número de parados; que ningún agente sindical criticara las medidas tomadas por el gobierno para paliar la lacra del desempleo y el drama de las familias. Y ahora, cuando peor está la situación, cuando la herencia recibida se refleja en las terribles cifras de paro y déficit que repercuten directamente en nuestra prima de riesgo, y en la confianza que depositan los mercados internacionales para financiar a nuestro país. Ahora, aparecen los sindicatos y se preocupan por hacer a marchas forzadas, el trabajo que no hicieron en el momento oportuno, amén de echarle la culpa a quien verdaderamente no la tiene, el actual gobierno de Mariano Rajoy. Quien está haciendo lo indecible para mejorar las condiciones de los trabajadores, con la publicación de la Reforma Laboral, así como luchando por acabar con el drama de las familias que tienen todos sus miembros en paro y dificultades para llegar a fin de mes; y mirando hacia el futuro para que este drama no afecte a las generaciones venideras de nuestro país, nuestros jóvenes.

Y en segundo lugar, lo que es más alarmante, es que desde ciertos sectores sindicales que apoyan la huelga de hoy, se defienda la obligación a secundarla, no solo por medio de la entrada en escena de los mal llamados “piquetes informativos”; que a día de hoy, en el siglo XXI, y con los avances tecnológicos que existen en el ámbito de las comunicaciones y la información, es inexplicable que sigan existiendo, más si cabe, después de los últimos acontecimientos de las anteriores huelgas y movilizaciones sindicales, en las que quedó demostrado que lo último que hacen es informar sobre las condiciones de la huelga. Sino también, porque concretamente desde ciertas ONGs de consumidores se está alentando a hacer una huelga total de consumo, esgrimiendo para ello un decálogo de las acciones que debe llevar a cabo todo consumidor, y que en este caso para ellos es no consumir, paralizando el comercio en su totalidad.

Aquí viene lo más preocupante, y es que llevando a cabo esta medida perjudican no solo a la confianza en nuestra economía, sino también y más aún, lesionan la economía directa de las familias de trabajadores autónomos, pequeños y medianos comerciantes, que no se pueden ni permitir cerrar ni un día de huelga. No solo ya les cierran el negocio, sino que también les ahuyentan a los clientes.


miércoles, 24 de octubre de 2012

Resultados escrutados



El pasado domingo se volvió a celebrar, en dos regiones de nuestro país, la fiesta de la democracia. En esta ocasión los comicios se llevaban a cabo con el fin de elegir al auriga responsable de dirigir las riendas de la presidencia autonómica de Galicia y del País Vasco. Dos regiones distintas en cuanto a costumbres, política, sociedad y pasado; pero con un presente común, marcado por la situación actual y un futuro todavía por escribir. A la sociedad, en el cumplimiento de su deber democrático, le tocaba la labor de manifestar su parecer con alguna las diversas opciones de gestión política, planteadas por los partidos en sus programas electorales.

A estas elecciones concurría el Partido Popular con un programa que afianza la política de reajuste económico y de control de gasto e inversión pública, tan necesaria a día de hoy, y que tan buenos resultados le está dando al candidato y Presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo; junto con unas propuestas de unidad y fortaleza nacional en consonancia con las políticas que el propio Partido Popular está llevando a cabo desde el Gobierno de España, sin que por ello, ninguna de las dos regiones debiera perder sus señas de identidad ni peso en los conciertos autonómicos, como, por ejemplo, tanto se afanó en defender en todo momento el candidato vasco Antonio Basagoiti; pese a que desde diversas voces cercanas al independentismo se pregonara lo contrario. Con respecto a éstos, los independentistas, representados por PNV y Bildu en el País Vasco y BNG y AGE en Galicia, hay que reseñar que se encuentran ante la difícil tesitura de elegir entre, arrimar el hombro para superar la difícil situación económica por la que pasan sus regiones en particular, y España en general; o apoltronarse en un discurso independentista, que dadas las circunstancias, puede llegar a situarse en argumentos cercanos al mesianismo contraproducente de tiempos pasados (o actuales, como en otra región ya de sobra conocida), desaprovechando en este caso una oportunidad de oro para salir adelante y superar problemas como el actual de la crisis, o el histórico, en el caso vasco, del terrorismo (que, dada su magnitud, no pasaré a escrutar). Por otro lado, no debemos olvidar a las formaciones históricamente denominadas “de izquierdas”, como son el PSOE e IU, que concurrían con la necesidad de apuntalar con el resultado de las urnas, los argumentos defendidos en Madrid, y que tanto se han radicalizado en el último año, primero de los años del Gobierno de Mariano Rajoy; además de, en el caso del PSOE, sentirse obligado a obtener unos buenos resultados, dada su ubicación como principal partido de la oposición en Galicia y ostentar la Lehendakaritza en el País Vasco.

La jornada del domingo transcurrió y los resultados llegaron. En Galicia el Partido Popular mejoraba y renovaba su mayoría absoluta; por otro lado, en el País Vasco, la opción más votada era la del PNV, seguida de cerca por Bildu, con seis escaños de diferencia. Mientras que en el primero de los escenarios el resultado era claro para gobernar, en el segundo, debería llegarse a acuerdos para formar gobierno, diversas opciones son posibles. Pero, en ambas regiones hay que señalar el descalabro considerable que han sufrido los históricos partidos de izquierdas. IU en Galicia se ha visto eclipsada en la coalición formada con AGE y en el País Vasco ha desaparecido del Parlamento; mientras que lo del PSOE responde más bien a un descenso por un pozo sin fondo, y que parece no tener fin, iniciado tras las elecciones municipales de 2011 y confirmado en las pasadas nacionales del 20-N, así como en todas las regionales a las que han concurrido desde que Rodríguez Zapatero dejara la batuta del partido a Alfredo Pérez Rubalcaba. Y es que hay que comprender que cuando, de un día para otro, se deja de afrontar la realidad, para intentar desgastar a un gobierno, maquillando la responsabilidad de los problemas y la ausencia de propuestas políticas con la agitación injustificada de la masa social descontenta, tarde o temprano se desvela el resultado en los votos escrutados.


martes, 18 de septiembre de 2012

Nada es casualidad


El lunes por la noche estuve viendo la entrevista que le hicieron en Televisión Española al líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. Tras haber escuchado la semana anterior explicar al Presidente Mariano Rajoy, en el mismo programa televisivo, la causa y consecuencia de todas las medidas que se están llevando a cabo para solucionar la situación tan dificultosa por la que atraviesa el país. Admito que esperaba con cierto interés las palabras de Rubalcaba, quizá como líder de la oposición y miembro del anterior ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, tuviera algo interesante que decir, algo nuevo que aportar, el tiempo y el espacio estaban a su favor, era el momento de hablar.

Cincuenta minutos más tarde, tras terminar su entrevista, me sentía igual que cuando comenzó. Seguía esperando que Rubalcaba explicara algo acerca de los errores que cometió el anterior gobierno socialista. ¿Casualidad? Solemos contentarnos pensando, cuando no se cumplen nuestras expectativas, que quizá el resultado se deba a una simple casualidad; pero en este caso no. ¿Podría haber sido casual, que en la anterior entrevista, Mariano Rajoy no hubiera afrontado alguna pregunta incómoda? Todos sabemos la respuesta; y aun así, pese a que hubo preguntas de tal tipo, el Presidente las afrontó, simplemente por el cargo que ocupa y el compromiso inherente que conlleva. ¿Por qué entonces Rubalcaba no lo hizo?

Quizá alguien podría pensar que no hubo preguntas relativas al tema de los errores, pero se equivocaría; hasta en dos veces le llegaron a preguntar qué parte de responsabilidad tuvo el anterior ejecutivo en la crisis y en qué falló el gobierno socialista. Y ante tales cuestiones, aparecían respuestas que no aclaraban nada y que no comprometían a nadie; parecía que todos los fallos se habían producido por pura casualidad. De hecho, y para ser más precisos, la responsabilidad en la crisis para él, actualmente, era del actual gobierno y los fallos no los produjeron ellos cuando gobernaron, sino que provenían de Europa. ¿Casualidad en las respuestas? Demasiado casual sería, sobre todo tras escuchar voces como las de José Blanco o Elena Valenciano, donde exoneraban de cualquier responsabilidad al gobierno de Rodríguez Zapatero.

Siendo del todo claro admito, que a diferencia de lo que vi en la entrevista a Rajoy, en ésta Rubalcaba no me alteró en ninguna de las cosas que dijo, estuvo en todo momento bastante previsible. Como previsible se comienza ya a ver la actitud el excéntrico Michael O´Leary, Consejero Delegado de la aerolínea de bajo coste Ryanair, quien tras recibir diversas críticas negativas por parte de controladores aéreos, pilotos, asociaciones de consumidores y hasta el propio Ministerio de Fomento, ha amenazado con emprender contra ellos acciones legales por difamación a su empresa. Tras explicar, eso sí, que los incidentes sufridos se deben al azar y la casualidad. Incidentes que parecerían casuales si la compañía no se encontrara en el número uno de expedientes de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, con 1.201 incidentes y 15 deficiencias graves en España, solo desde enero a junio de este año.  

Y es que, muchas veces lo que se intenta presentar como una mera situación casual no es más que un intento por ocultar una verdadera responsabilidad en los errores cometidos. En el peor de los casos, la mejor opción siempre es asumir la responsabilidad y trabajar por la solución de los problemas, porque en ellos nunca nada es casualidad.